
Goteando de sus manos la sangre está,
su cuerpo en dolor y sufrimiento,
homicida sin alma ni mente,
castigador y castigado,
ambas caras de la misma moneda,
carga obligada y pesada,
que en tus hombros llevas.
Descendiendo al vacío,
con tu caminar lastimoso y pausado,
lentamente sigues adelante,
arrastrando contigo el instrumento,
objeto con el cual consumes tu obra,
interminable, eterna,
un ciclo de nunca acabar....
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